El pasado sábado 2 de agosto, en medio de una mañana fría con un cielo nublado y una ligera llovizna, las instalaciones del Liceo de Cervantes estaban dispuestas a recibir a los Animadores de la Evangelización de la Vicaría de San Pedro, siendo éste el primer grupo en reunirse en toda la Arquidiócesis de Bogotá.
Poco a poco el recinto se iba llenando de gentes de todas las edades, sin importar su estado de salud, si eran estudiantes, amas de casa, empleados, ejecutivos, etc., pues todos ellos tenían algo en común, ser conscientes de que la Iglesia Católica tiene multitud de miembros y como tales existe una misión en común que no puede adjudicarse sólo a los sacerdotes y religiosas.
Monseñor Jaime Mancera, Vicario de Evangelización, se dirigió a los asistentes informándoles que con ellos se inicia una nueva etapa del llamado “Gran Giro”, el primer paso para renovar nuestra Iglesia. El Plan E ya se ha iniciado pero sin lugar a dudas, para que tenga éxito y pueda dar los frutos esperados, es necesaria la participación y el compromiso de los feligreses, pues todos hacemos parte de una misma Iglesia Arquidiocesana.
Así mismo señaló que se han ido adelantando varias actividades pero ahora llegó el momento de seguir expandiendo el Plan, pues no sólo se pretende dirigirse a los que colaboran en las parroquias, sino también a aquellos que se han alejado o están desanimados.
Monseñor Alberto Ojalvo, Vicario de la Zona Pastoral de San Pedro, indicó que el Plan E “nos ayuda a redescubrirnos como cristianos, como hombres y mujeres de fe centrada en Jesucristo. A redescubrirnos como miembros vivos de la Iglesia Cristiana Católica. Por eso el Plan de Evangelización no es solamente un plan simplemente para un fracción del pueblo de Dios, es decir, no es un Plan para pensar que es solamente para esta parroquia solamente… Es un Plan que va involucrando lentamente en la construcción a los párrocos, a los sacerdotes, a los diáconos, a las religiosas y a cada uno de los laicos en esta tarea de renovación misionera y evangelizadora. ”
Los laicos estamos llamados a ejercer un papel activo y asumir el compromiso, a redescubrir nuestro lugar y ejercer la misión que por el bautismo hemos sido llamados. Es por ello que cada delegación parroquial iba acompañada por su párroco, de su pastor, pues dar el “Gran Giro” es algo que corresponde desde el feligrés hasta el mismo Arzobispo.
La evangelización no se trata sólo de salir sino también acompañar al hermano que tenemos al lado, pues es necesario recordar que hacemos parte de un cuerpo llamado Iglesia y que si uno de sus miembros está mal no es posible dejarlo a su suerte. Es aquí en donde se entra a jugar el papel de los primeros Animadores convocados, quienes ayudarán en este proceso durante el próximo año, replicando a otros el llamado que a ellos se les hizo.
El Gran Giro busca romper los esquemas que han atrofiado la misión de la Iglesia. Desea, de una manera diferente, novedosa y real, llevar a nuestra realidad del siglo XXI, las enseñanzas de Jesús que son siempre actuales.
Los asistentes, que ya venían preparándose en el estudio del PLAN E, quedaron animados y comprometidos con esta ardua y paciente tarea, pues como se recalcó el sábado pasado, se sabe que lograr un cambio de mentalidad es difícil pero no imposible.
Poco a poco estamos logrando comprender que ser Católico no es sólo un nombre, sino que también es una manera de pensar y de vivir. Se trata de una tarea continua que requiere perseverancia y convicción, esto es ser verdaderamente “Testigo del amor de Cristo”

