El video del Papa para el mes de marzo

Hay conflictos y tensiones que ponen en riesgo la vida y la convivencia entre los pueblos, y que pueden extenderse durante años si no se elige el camino del diálogo y la reconciliación. Esto se vuelve especialmente preocupante para los más vulnerables y para las futuras generaciones. El Papa León, en su intención de oración para marzo, nos invita a rezar para que las naciones renuncien a las armas, adopten la diplomacia y la justicia, y busquen la verdadera seguridad basada en la confianza y la solidaridad entre los pueblos. En la oración de este mes, el Santo Padre nos invita a rezar para que "cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo". No estás solo: al rezar te unes a millones de personas de la Red Mundial de Oración del Papa que, desde cada rincón del mundo, oran por los desafíos de la humanidad y de la misión de la lglesia.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: “La paz esté con vosotros”, concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos. Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables. Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad.
Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades. Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén.
